jueves, 3 de febrero de 2011

AUSENCIA




El árbol de la vida
desprende hojas caducas
que caen sobre mi cuerpo
 como una fria lluvia,
una lluvia implacable
 que empapa y que traspasa,
que te cala los huesos
y te enmohece el alma.

El viento de la vida
 resopla con más fuerza
y empaña con sus halos
los vidrios de mi celda,
sacude los ramajes
 del viejo calendario
cubriendo de hojas secas
las huellas de mis pasos.

El cálido roció,
dejó paso a la escarcha
y el brillo de la aurora,
 a las brumas malsanas,
a las nieblas que envuelven
como húmedos sudarios,
que exhalan podredumbre
 de duelos centenarios.

Y yo cierro las puertas
y atranco las ventanas
apilo los tocones
en el hogar de piedra,
y prendo con mi llanto
el fuego de la hoguera
que alumbra tu recuerdo
bajo la chimenea.

El hielo se hace eterno
detras de los cristales,
el humo de la pipa
dibuja tu figura,
y creo ver tus ojos
brillar entre las llamas
 mientras apuro el vino
que me caldea el alma

Juanmaromo

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