jueves, 8 de noviembre de 2007

LENGUAS DE FUEGO Libro de poesia



Ya ni lágrimas quedan

ni me quedan palabras

ni me queda el aliento

para decir que nada

se interpuso un instante

Entre nuestras miradas

ni siquiera una sombra

ni siquiera una duda

ni tan solo el reflejo

de una noche soñada

solo tengo el consuelo

de saber que mi alma

se declara inocente

y que Dios la acompaña

y le cuenta al oído

que la noche se acaba

que las brumas se borran,

que una dulce mañana

volverá a ser roció

lo que ayer fuera escarcha

y las flores de nuevo

ornarán tu ventana

perfumando tu alcoba

y adornando tu almohada

de dulcísimos besos

de un amor sin palabras

que te envuelva en sus brazos

y te lleve en volandas

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